| |
Para un mejor conocimiento
del TRATADO
TEÓRICO-PRÁCTICO DE ANATHEÓRESIS
transcribimos a continuación el inicio de uno de los capítulos
del libro.
INICIO
CAP. 20: VISUALIZAR Y VIVENCIAR
Visualizar es la capacidad que tenemos en beta de autoproyectar imágenes. Es un fenómeno de intravisión que pertenece al campo de la fantasía puesto que se trata de imágenes libremente creadas, no de imágenes condicionadas por nuestras experiencias vitales.
Concretamente, todas las personas en vigilia pueden autoproyectarse imágenes y, en consecuencia, visualizar mentalmente imágenes creadas a voluntad. Por ejemplo, una persona con exceso de peso puede proyectarse mentalmente una imagen en la que se ve más delgada. Esta es una simple fantasía que no comporta más energía emocional que la que nutre el deseo de esa persona a perder peso. Y es, además, en este caso, una imagen interpretada puesto que no proyecta un hecho concreto acaecido, sino la fantasía de cómo quisiera ser ella.
Pero no siempre una visualización muestra de forma tan evidente su voluntad de interpretar. A veces, como ocurre con el recuerdo, caemos en el error de confundir una visualización interpretada con un hecho concreto vivo y vivido.
El recuerdo es una interpretación
Importante en Anatheóresis es precisar que también el recuerdo es una interpretación. O sea, algo que aun habiendo sido un hecho concreto, ha sido, no obstante, compensado por el hemisferio beta y, efectuado ya ese arreglo de compensación, ha pasado a ser aceptado por el HCI. De ahí que al recordar creamos estar recordando el hecho concreto cuando en realidad no lo recordamos como ocurrió, sino compensado y, por tanto, modificado por la interpretación beta. Aquello que recordamos es un hecho que ha pasado a ser historia -biografía personal o colectiva- y no hay historia que refleje los hechos tal y como realmente ocurrieron.
Vivenciar es volver al hecho concreto, emocionalmente vivo
Por cuanto hasta aquí he explicado se hace evidente que la visualización nos mantiene en la banda alta de esa cinta metafórica que contiene nuestras grabaciones mentales. Y sabemos ya que el problema no está en la banda alta, sino en la baja, donde se encuentran nuestros CATs. De ahí que se haga evidente también que nada podemos resolver recurriendo a la visualización. A esa proyección de imágenes sin energía emotiva, simples fantasmas maquillados de los auténticos CATs dolientes que se mantienen vivos, repletos de energía actuante, bajo la superficie de la conciencia beta.
Vivenciar, por el contrario, es descender a la banda baja de nuestra metafórica cinta de grabaciones mentales para extraer de ella las cargas emocionales vivas. Unas cargas que sabemos ya son cúmulos de traumas analógicos que mantienen toda la carga energética emotiva de los hechos concretos, de lo que ocurrió sin adherencia alguna interpretativa, y de lo que, por tanto, fue auténtica causa de nuestros daños.
La vivencia no es historia, tampoco es simple proyección fantasmal, la vivencia es el hecho real --con toda su energía emocional- que se encuentra por debajo del recuerdo que de ese hecho hemos formado al compensarlo. Y a veces ni recuerdo tenemos de un hecho concreto, real, traumático, porque la banda beta no ha podido compensarlo. Estas vivencias son las más energéticas, las que beta ha tenido que encerrar en el olvido. Son las vivencias que se mantienen latentes en la zona abisal theta, esperando el hecho analógico que las actualice.
Vivenciar, por tanto, no es un ejercicio que nos permita fantasear. Cuando se vivencia sólo puede autoproyectarse el hecho concreto vivido, con toda su realidad energética. Y para vivenciarlo tenemos que situarnos en IERA. O sea, tenemos que descender a la parte baja de nuestra metafórica cinta de grabaciones mentales. Y ahí lo encontramos hecho CAT o hecho CAG, sumergido bajo la línea de flotación beta. Y si es CAT, cuando lo extraemos y entra en la banda superior beta estalla con toda su realidad energética emotiva. Y su energía...
|
|