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  SIN ESTRÉS, SIN ANGUSTIA SIN DEPRESIONES.
Un método avalado por cientos de experiencias
 


Para un mejor conocimiento de NAZCA A UNA NUEVA VIDA transcribimos a continuación el inicio de uno de los capítulos del libro.

   INICIO CAP.: PROCLAME SU INDEPENDENCIA

En la pugna consigo mismo por ser usted, no los demás, por crearse una nueva autoimagen -y no olvide que usted se comportará y será, así como llegará a ser, aquello que sea su autoimagen- es preciso, ante todo, que declare, solemnemente, su independencia. Usted debe vivir su propia vida, aunque eso irrite a los demás. Y no deje que otros le repriman. Sea espontáneo. Ya sabe, por joven que sea: le queda muy poca vida. Y esa vida que le queda es suya. No ocurra, como suele ocurrir, que al llegar la muerte -la muerte siempre llega y siempre llega de improviso- nos encontremos, para nuestro dolor, con la horrenda sorpresa de que hemos desperdiciado nuestras propias potencialidades por la estupidez de no desagradar a los demás.
Créame, usted tan sólo tiene que ser fiel a sí mismo. Y no piense que con esta afirmación estoy predicando el egoísmo. Al contrario, ya he explicado que sólo podrá amar a los demás si se ama a sí mismo. Y sólo podrá ser útil a los demás si está a gusto consigo mismo. Y sólo estará a gusto consigo mismo, tan sólo expandirá su conciencia, si se deja llevar por sus propios impulsos internos. No quiera ser otro, ni quiera ser lo que otros quieren que sea. Rompa primero su actual guión que limita y condiciona su vida y escuche luego la Voz que surge del silencio de su conciencia sin identificaciones. Identifíquese tan sólo con esa Voz. Pero que esa voz no surja de creencias ni de dogmas previamente aceptados. Deje que fluya libremente. Aunque, ¿cómo sabrá que fluye libremente, que no es una nueva trampa de su mente todavía condicionada?
Muy fácilmente. Si al seguir los dictados de esa Voz observa que hay más amor en usted, si se siente usted más pleno y feliz, si nota que su conciencia se expande, entonces usted está creciendo. Siga. Y olvídese de cuanto opinen los demás. Si alguien intenta regir su vida, eso significa tan sólo que ese alguien intenta afirmar su inseguridad viendo que otros cumplen lo que él opina. Hay que ser Dios, estar muy loco o muy inseguro para exigir a otro una forma de vida. Y Dios no exige. El sol sale para todos. De manera que cuantos -y son muchos- intentan encadenarle o están locos o buscan afirmarse por la ley de la cantidad. Ya sabe, si somos muchos es que tenemos razón.
Desgraciadamente, es muy difícil alcanzar la independencia. No sólo porque hemos confundido amor con vampirismo: siempre hay alguien que, hablando de amor, intenta retener a su lado nuestros cinco litros de sangre. No sólo porque buscamos prestigio, porque deseamos el éxito y el aplauso. No sólo porque nuestra cobardía nos vuelve aduladores. No sólo porque nos han educado en la obediencia a doctrinas y normas. Sino, especialmente, porque nuestro peor enemigo está dentro de nosotros. Lo hemos metabolizado y ahora es sangre de nuestra sangre y carne de nuestra carne. Son esos fantasmas que actúan desde la sombra del olvido. Que son muy difíciles de identificar porque son nosotros mismos. Y destruirlos es amputarnos. Pero están ahí, alimentándose de nuestra energía, debilitándonos al tiempo que ellos crecen. Y, así, con los años crece nuestra infelicidad y vamos arrastrando una vida cada día más muerta, hasta que muertos ya nosotros en vida, esos fantasmas nos sustituyen. Y ni siquiera nosotros -o sea, lo que pudimos ser- se percata de que nos hemos convertido en una bolsa llena de humo, en una simple sombra fantasmal, que nunca ya será lo que estábamos destinados a ser.

Cómo proveerse de energía


Se hace necesario, por tanto, antes de entrar en los ejercicios de desbloqueo, que conozcamos cómo energetizarnos, cómo reponer parte de esa fuerza que durante años hemos estado dando, a veces hasta amorosamente, a nuestros fantasmas.
En la primera parte he explicado ya algunas técnicas cuya finalidad, aunque a veces secundaria, es reponer energía. La misma relajación -lo he explicado ya- es una forma de abrirnos a las corrientes vitales que alimentan nuestra psique. Aun así, creo conveniente, dada su importancia, describir aquí el mecanismo bioenergético de una más larga juventud.
Usted sabe -lo he dicho ya- que en las más antiguas culturas vida y respiración eran prácticamente una misma cosa. Y no por el simple hecho de que si no respiramos nos morimos. El hálito era algo equivalente al alma en el antiguo Egipto y los yoguis, en el Hata Yoga, utilizan la respiración para lograr su objetivo de unirse a la armonía cósmica. Y ésta es la razón por la que en Hata Yoga hay tres grupos de posiciones básicas. Una especialmente adecuada para cargar energía. Es el conocido padmasana o flor de loto. Otras para conservar la energía y también hacer que ésta circule por el cuerpo. Entre ellas están el siddhasana y el swastikasana. Y otras para descargar energía.
Naturalmente, no voy a pretender que usted, lector, salvo que practique habitualmente el yoga, se sitúe en ninguna de esas tres posiciones. Especialmente que adopte el padmasana. Sólo intentarlo puede suponerle ya una necesaria visita al traumatólogo. Y hasta es posible que tuvieran que escayolarle. Un riesgo, por otro lado, innecesario, puesto que no es preciso retorcerse como un alambre para lograr los fines que los yoguis pretenden.
En realidad todo consiste en conocer que nuestro cuerpo es una especie de batería. Incluidos los dos polos eléctricos. Y saber, al tiempo, que -aparte de la respiración- la energía la cargamos especialmente por las plantas de los pies y las palmas de las manos. Así pues, descálcese y:
- Si pretende cargar energía, sitúese de manera que las plantas de los pies -descalzos- y las palmas de las manos queden al aire. Y esto puede conseguirlo en padmasana, pero también adoptando una posición totalmente cómoda.
- Si pretende conservar la energía o hacer que circule por su cuerpo, limítese a unir las palmas de las manos como si orase. Y a unir también las plantas de los pies una contra otra. Así cierra el circuito bioenergético humano.
- Si pretende descargar energía, mantenga las palmas de las manos unidas, una contra otra como si orase, y apoye las plantas de los pies -descalzos- en la tierra, haciendo masa. Si al tiempo que descarga energía pretende ir reponiendo parte de ella, no junte entonces las palmas de las manos una contra otra, sino que debe mantenerlas abiertas, con las palmas hacia arriba. Conociendo esto, usted puede ya utilizar esas posiciones no sólo por sí mismas, cuando está viendo la televisión, por ejemplo, sino especialmente al efectuar algunos de los ejercicios de la primera parte y también el ejercicio que sigue.