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  SIN ESTRÉS, SIN ANGUSTIA SIN DEPRESIONES.
Un método avalado por cientos de experiencias
 


Para un mejor conocimiento de NAZCA A UNA NUEVA VIDA transcribimos a continuación el inicio de uno de los capítulos del libro.

    INICIO CAP.: LA OTRA FORMA DE
RELAJARSE


Es creencia generalizada que nadie puede bajar sus ritmos cerebrales -que esto es la autohipnosis- si no recurre al silencio, a la quietud y a la penumbra u oscuridad. O sea, a un proceso de lenta relajación en una cama o diván.
No es esa la realidad. Usted puede reducir sus ritmos tensos en la calle, trabajando y hasta en una discoteca. Es lo que se llama relajación dinámica. Porque el movimiento puede relajar. Todo consiste en conocer el ritmo dinámico de la relajación. Así, un mismo movimiento puede ser causa de tensiones o de aflojamiento corporal, depende de la velocidad y del ritmo con que se ejecute ese mismo movimiento.
Veamos -y eso es importante- cuál es la rapidez y ritmo de una relajación dinámica:
- Los movimientos deben ser lentos, deben hacerse sin esfuerzo. Y al tiempo que se ejecutan, debemos ir concienciando las sensaciones que sentimos. Si movemos el cuello, debemos aprehender las sensaciones que se producen alrededor del cuello. Tenemos que ir tomando conciencia del esquema, de la existencia viva, de esa parte del cuerpo. Y, finalmente, debemos dejarnos llevar por esas sensaciones cayendo en un estado de ablandamiento corporal.
- Por otro lado, muchos de los ejercicio de relajación dinámica, aparte requerir que seamos conscientes de ellos y de las sensaciones que despiertan, exigen también un cierto grado de tensión. Es una forma de enseñarnos a vivir tensamente relajados. Y esto es algo así como sostener un libro en las manos sin ejercer más fuerza que la necesaria para mantenerlo en esa posición. Algo, como puede verse, que no sólo es válido para unos determinados ejercicios de relajación dinámica, sino para todos y cada uno de nuestros actos diarios. Recuerde que ya he escrito que en Occidente abrimos las puertas a cañonazos. Ponemos en todos y cada uno de nuestros actos un exceso de energía, un exceso de tensión que acaba por agotarnos. Y eso porque no sabemos regular nuestra propia energía. Estamos tan escindidos que nos encontramos en guerra con todo, hasta con nosotros mismos. Por eso golpeamos más que empujamos una puerta cuando queremos abrirla y por eso hemos creado una medicina agresiva, convencidos de que nuestro cuerpo enfermo es algo ajeno a nosotros. Hemos perdido la conciencia de nuestra unidad corporal y de nuestra necesaria armonía con todo y con el todo. Y eso es algo que usted, lector, nunca debe olvidar. Si quiere vencer el estrés, si quiere mantenerse joven y sano, es imprescindible que se mantenga en armonía con el ritmo de la vida.
- Personalmente, no obstante, opino que nosotros, los occidentales, debido a nuestra forma de vivir, en necesaria sobrecarga de tensión, requerimos también otro ritmo dinámico que permita un rápido paso de esa sobrecarga de tensión a la relajación y, si es preciso, también de la relajación a la tensión. De manera que usted, lector, deberá utilizar también, en algunos de los ejercicios, esa técnica, de la que ya he hablado en el ejercicio 17.
Y ahora pasemos a los ejercicios, unos son previos a la auténtica relajación dinámica y los restantes son sólo unos pocos -los más necesarios- de cuantos podríamos reseñar. De hecho, como ya he indicado, cualquier movimiento de nuestro cuerpo, cualquier acto, puede -y debería- ser realizado sin más desgaste energético que el justamente necesario. Todo podemos hacerlo como si efectuáramos un ejercicio de relajación dinámica.