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CÓMO REALIZAR UNA MEDITACIÓN DIRIGIDA

Me lo dijo un brujo de huaringa junto al Huescarán, en la sierra andina peruana: "Te has esforzado mucho buscando, pero el esfuerzo no cuenta. Lo que cuenta es la dirección acertada".
¿Y eso a qué viene?, me preguntará usted. Y yo le respondo que viene a cuento de que al referirme a la meditación en mis entregas anteriores en ningún momento he hecho referencia a la meditación dirigida. O sea, iniciar la meditación planteándose de antemano encontrar la explicación a un acontecimiento, la solución a un problema, el significado de un comportamiento, el futuro resultado de unos actos...
Sí, viene a cuento de eso porque meditar no es buscar. Meditar es encontrar, como me dijo en el mismo lugar el mismo brujo de huaringa: "No olvides que sólo ves aquello que te mira".
Me explicaré:
La meditación es un proceso mental que corresponde a los ritmos bajos de conciencia. Especialmente al ritmo alfa y más especialmente todavía al ritmo theta. O sea, en la meditación no puede intervenir el ritmo beta, que es el de vigilia, el que corresponde al estado de concentración y que es, entre otras muchas cosas, el que enjuicia y el que emite conceptos. Es, en definitiva, el que crea el tiempo, la interpretación y limita el conocimiento a una sola dimensión; o sea, a una dimensión lineal y argumentativa, regida por el concepto de causa y efecto. Así, pues, si usted realiza una meditación dirigida lo más probable es que se concentre en una idea y que se mueva dentro del mundo conceptual: riqueza, finalidad, resultados, bien, mal... Y eso es andar por un camino que no es el de la meditación. Así que usted puede andar y andar un día y otro día ese camino pero por mucho que se esfuerce nunca encontrará nada porque no sigue la dirección acertada. O, si lo prefiere, nada verá porque no va al lugar desde donde le están mirando. Así que...
Personalmente entiendo que la meditación abierta, no dirigida, es la adecuada. Y eso por dos razones básicas. La primera, porque ya he dicho que hay que encontrar, no buscar. O sea, estar abiertos a todo y así llegará lo que tiene que llegar, no lo que nosotros creemos debemos buscar. Y segundo, porque, de hecho, toda meditación incluye -en mayor o menor medida- una meditación dirigida puesto que -nos planteemos o no una búsqueda concreta- si tenemos un problema éste seguirá ahí, en nuestra mente, pugnando por encontrar una solución. De manera que, por más que silenciemos la mente, los impulsos profundos no dejarán de presionar buscando un hueco por donde irrumpir. Por tanto, teniendo en cuenta eso, voy a darle una serie de consejos y voy a darle también una pauta de ejercicios que le permitirán realizar adecuadamente una meditación dirigida.
Pero antes, una aclaración y un ruego:
La aclaración es que no confunda la meditación dirigida con el simple meditar contemplando -por ejemplo, una flor- dejando la mente abierta, sin búsqueda ni prejuicios, esperando tan sólo que la comunicación se establezca libremente. Esto es meditación abierta, porque no hay un usted que busca en la flor. Hay un usted que contempla una flor y una flor que le está contemplando a usted.
El ruego, que utilice la meditación dirigida sólo para intentar "ver" -no resolver, porque esta es una palabra que corresponde a los ritmos beta- aquellos problemas que le preocupan en gran medida y que, por tanto, le están impidiendo una adecuada meditación abierta.
Y ahora, veamos cómo efectuar lo mejor posible esa meditación dirigida:


EJERCICIO 11: MEDITACIÓN DIRIGIDA

Posición:
a) Sentado en una silla con la espalda recta y las piernas juntas, sentado en el suelo o en un almohadón con las piernas cruzadas, tumbado..., cualquier posición es buena, siempre que esté usted cómodo.

Ejercicio:
1. Intente mantener los ojos ligeramente abiertos y relájese de acuerdo con los Ejercicios 3 y 6 ya descritos. Debe alcanzar un perfecto silencio mental.
2. Logrado ese perfecto silencio mental, proyecte en su mente -en esa pantalla en blanco que es ahora su mente- una imagen muy concreta que recoja, simbolice o refleje su problema. Esa imagen no debe condicionar la respuesta. Por ejemplo, si su problema es la soledad, no plantee el problema de forma abstracta. Puede, sí, plantearlo desde la emoción de soledad, pero es preferible que se autoproyecte una imagen en la que se encuentra en una de esas situaciones que hacen se sienta en completa soledad. Por ejemplo, la imagen puede ser verse en su casa al atardecer, un domingo. O en la cama al acostarse. O deambulando sin compañía, sin nadie con quien compartir su vida. En definitiva, aquello que mayor sensación de soledad le produce.
3. Mantenga esta imagen, pero sin esfuerzo. No debe concentrarse en ella, sino simplemente mantenerla "ante usted". Ya sabe, observándola, contemplándola en el ya descrito segundo estado de atención del gato.
4. No es fácil mantener una imagen es ese segundo estado de atención del gato, así que es probable que la imagen se le escape de vez en cuando. No se preocupe, no se esfuerce, volverá a aparecer por poco que lo desee. Y, finalmente -aun cuando deberá adiestrarse en ello- ocurrirá que la emoción negativa de soledad se incrementará, puede incluso hacérsele casi insoportable. Llegado este momento efectúe el ya descrito Ejercicio 8. Y le llegará -seguramente "verá"- la razón de ese sentimiento negativo, también, por tanto, la mejor forma de enfocarlo.
5. Puede que no haya sentido incrementarse la sensación dolorosa de soledad, o es posible que, aun sintiéndola incrementada, no le haya llegado la razón de ese sentimiento, o le haya llegado confusa. Si se da uno cualquiera de esos casos y, en definitiva, haya "visto" o no, mantenga o vuelva -según el caso- a la imagen inicial que se haya proyectado y contémplela con la convicción de que empezará a moverse. Verá, como a no tardar, esa imagen empieza a moverse y le van llegando otros planos, como si se tratara de una película. Usted no interfiera. Limítese a ser espectador de cuanto va "viendo". Y lo que "verá" le aseguro que le conmoverá, aparte aportarle soluciones.
6. Si lo desea, en un momento determinado puede dejar de ser espectador de la película y puede pasar a incorporar su propio personaje. O sea, se meterá en la pantalla y se sentirá siendo usted quien se mueve. Esto hará que vuelva a vivir, incrementada, la emoción de soledad, pero la vivirá sabiendo que la está comprendiendo y disolviendo. Porque comprender es aceptar. Y aceptar es disolver.
7. Logrado lo anterior, vuelva en otro momento del mismo día o, a más tardar, al día siguiente, a la misma imagen y ahora podrá mantenerla ya ante usted y observarla detenidamente, escudriñando y adentrándose por todos los matices y caminos secundarios de esa imagen-situación. Esto le enriquecerá.
8. En este ejercicio el ejemplo ha sido la soledad, pero puede utilizar esta forma de meditar para cualquier conflicto, para resolver cualquier sentimiento negativo que le atormente. De todas formas, insisto, la meditación adecuada es la abierta. Si bien es cierto que la abierta puede llevarle espontáneamente a una situación de ese tipo porque puede hacer que aflore su mayor conflicto. Si eso ocurre ya sabe cómo actuar.