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CÓMO ABRIRSE A LA VIDA

Estamos tensos, acorazados, no fluimos con el río de la vida. Y esa tensión, esas corazas nos impiden crecer. Y eso no sólo supone estancamiento, sino también aflicción, enfermedad… ¿Por qué no derribamos las murallas? ¿Por qué no nos quitamos las corazas? ¡Ábrase a una nueva vida!


¿Tiene un gato en su casa? Obsérvelo. Vea. Ahí está, tumbado, prácticamente aplastado en una perfecta relajación. Ronroneando feliz. Y cuando no descansa, juega. Salta enloquecido de un mueble a otro y esto por el solo placer de saltar. O mueve un ovillo con las patas…
Sí, ya sé, los gatos no piensan, no han aprendido todavía que es preciso trabajar, ganar dinero, ascender socialmente -algo así como llegar a tigres- y, en definitiva, tampoco han aprendido que hay que asegurarse el futuro porque, si no, luego, cuando los años empiezan a pesar… ¡Porque, a ver, llega la vejez y ya me dirá!
Pues sí, le diré que con tanto trabajar, tanto ajetreo y tanto estrés a veces la vejez es sólo un magnífico entierro. Y quede claro que yo no digo que no haya que trabajar, ni digo que no haya que aspirar a una vida mejor, pero, ¿cree que agitarse más, que poseer más cosas es vivir mejor?
Aquí, artículo tras artículo, vamos a intentar que comprenda precisamente eso, que la vida es otra cosa. Que no se trata básicamente de tener, sino de ser. Y le enseñaremos cómo puede llegar a ser. No impondremos dogmas ni creencias. Simplemente vamos a darle caminos para que obtenga, por sí misma, por sí mismo, sus propias respuestas. ¡No queremos que sea como nosotros creemos que debe ser! ¡Queremos que sea lo que usted es! Deje que esa niña, que ese niño que lleva dentro, crezca libremente y sea lo que está destinado a ser. Ya sabe, eso que llaman realizarse. Algo que ahora no podemos conseguir porque nos estamos ahogando en un lago de ambiciones, de miedos… Vivimos en la angustia y en el estrés. No fluimos con el río de la vida. Estamos tensos, acorazados… Somos hojas secas, quebradizas. Basta un golpe -¡y la vida da tantos-, un solo golpe para que nos deshagamos, nos rompamos…
¿Sigue pensando que los gatos son unos insensatos? ¿Por qué? ¿Porque se pasan el día jugando? Alguien dijo que si no nos hacemos niños no entraremos en el Reino de los Cielos. Y si algo define a los niños es su capacidad de convertir la vida en juego. Y jugar es ser hoja flexible, capaz de plegarse, de abrirse, de tensarse, según sople el viento. Nunca hoja rígida, quebradiza, nunca esa hoja amarillenta y grave que cree ser más fuerte porque se ha creado una coraza de rígidas defensas.
Lo malo es que esas defensas no tan sólo nos hacen más frágiles, sino que también nos impiden crecer. Porque todo crecimiento, todo auténtico crecimiento, es interior y no hay ciudad que pueda crecer más allá de sus murallas.
¿Derribamos las murallas? ¿Nos quitamos la coraza? ¿Dejamos que la vida fluya? ¿Abrimos puertas a cuanto llegue de fuera? Al aire, por ejemplo, ponemos muros a su paso. Respiramos mal porque el aire es vida -es, posiblemente, la expresión más visible de la vida- y es la vida precisamente lo que nos asusta.
Así que, lo primero abrirse al aire.


EJERCICIO 1: RESPIRACIÓN COMPLETA

Posición:
a) Tumbado, coloque las manos ligeramente apoyadas justo encima del ombligo; o, sentado en una silla, mantenga la espalda muy erguida y la cabeza alta. Lo mismo si está de pie.

Ejercicio:
1. Exhale completamente el aire existente en los pulmones.
2. Al empezar a inhalar compruebe que la parte cubierta por las manos -si está tumbado- es la primera en dilatarse hacia abajo y hacia los lados.
3. Al inspirar más aire se llenarán, automáticamente, las partes media y superior de los pulmones.
4. Comprobará que los hombros se elevan cuando los pulmones están llenos.
5. Exhale a la inversa: desde los hombros al abdomen.

Observaciones:
- Tanto la inhalación como la exhalación deben efectuarse por la nariz.
- La respiración debe ser constante, profunda, lenta y regular.
- La respiración debe ser reducida a nueve o menos inhalaciones y espiraciones por minuto cuando esté en reposo. Lo habitual son de quince a veinte.
- Los primeros días, al practicar este ejercicio, observe su respiración. Lo habitual es que sea superficial y entrecortada y esto es signo de que permanece cerrado a la vida.

Por favor, en lo sucesivo procure respirar así en todo momento. No sólo cuando esté descansando.
Y como en esta primera lección se trata de que usted empiece a abrirse a la vida, a comprender que si sigue acorazándose, levantando murallas protectoras en torno a usted, esto acabará asfixiándole, aprenda también a salir de sus propias y aprendidas sensaciones. Porque, sépalo, la vida no es algo estático, algo que alguien le ha dicho cómo es y usted se lo ha creído y ahora lo sigue viendo y sintiendo siempre de la misma manera. La vida es río, la vida fluye, está viva y es cambiante. De manera que aprenda a ponerse en contacto con ella y aprenda a aceptarla como es: constantemente nueva y renovada. No estanque la vida, no la encharque y mate pensando qué es lo que usted cree que la vida es. Déjela fluir, deje que sea río y ponga las manos, el cuerpo -no sólo el pensamiento-, en su agua para sentirla, para vivirla fluida y cambiante.
¡Ábrase a ella!


EJERCICIO 2: ESTADO DE CONCIENCIA ABIERTA

Posición:
a) Sentado, la espalda recta y erguida. Debe sentirse cómodo.
b) En cualquier posición cuando ya se haya ejercitado.

Ejercicio:
1. Tome un objeto habitual, algo que ve casi todos los días. Tome, por ejemplo, una naranja. Téngala entre sus manos y deje que su mirada resbale por la superficie. No busque nada más en ella. No pretenda nada. No hay una finalidad. Simplemente su mirada va resbalando por la superficie de la naranja. Su mente, abierta, libre, no sometida al esfuerzo de mirar, ni al recuerdo de cuanto cree saber respecto a las naranjas, irá recibiendo información. Verá rugosidades que nunca había visto, notará el tacto de la naranja; es posible que, inconscientemente, se la lleve a la nariz y la olfatee…Obsérvela.
Utilice usted varios objetos. Y mire así -también observando, sin esfuerzo-cuando vaya por la calle. Contemple de esta manera a sus semejantes. Ábrase a ellos y comprobará que va relajado y también que, por primera vez, ve más y mejor. Y, sobre todo, comprobará que establece una interrelación más afectiva con todo y con todos. Simplemente porque en ese estado de observación usted obtiene más información. Y porque la información que obtiene no es la que ya poseía. Cuando usted mira como solemos mirar habitualmente, usted está tan sólo reafirmando sus corazas, se defiende. Pero si observa sin pensar, con la mente abierta, dispuesto a abrirse, a aceptar la información que le llega, verá seguramente que cosas y personas son distintas a la imagen que usted se ha hecho de ellas y día a día ha ido reafirmando para su propia seguridad. Y lo que más importa: si se observa a sí mismo, también encontrará dentro de usted una riqueza que no imaginaba. Y eso le hará feliz, porque según se vea usted, así verá el mundo. No olvide que el mundo que usted ve es sólo el reflejo del mundo que hay dentro de usted.
Aquí le ruego también que no se limite a hacer una vez, una sola vez, este ejercicio. Repítalo cuantas veces crea preciso, conviértalo en hábito. Ábrase a todo y a todos. No tema. La vida sólo daña a quienes no la aman.