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Para
un mejor conocimiento de MI VIDA CON LOS
AUCAS transcribimos a continuación el inicio de uno de
los capítulos del libro.
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CAP. 10: MAGIA METODOLÓGICA
Las noches, en la selva, son frías, húmedas. Y están repletas de sombras. Densas sombras que penetran por los espacios abiertos de las chozas familiares.
- Dime Boca, ¿qué es Dios?
Boca mira ausente hacia sus dos esposas, acaricia luego una lanza, una magnífica lanza auca con la que ha cazado muchas veces el jaguar, y al fin responde por boca –y también palabras y quizá algún concepto- de Quento:
- Él lo ha hecho todo. Toda la selva ha sido creada por Dios.
Y Boca extiende el brazo en amplio círculo, intentando recorrer el universo-selva.
Boca ha logrado de Quento una camiseta con la efigie y el nombre de Supermán. Y Boca, ahora, con la camiseta, es un auca feliz. Mira y toca el dibujo de Supermán. Él no sabe quién es Supermán, pero en ese momento Supermán le parece mucho más interesante que Dios.
- Conciben a Dios como un padre bueno - añade Quento - pero no le dan forma. Su Dios no tiene forma de hombre.
Evenka y Guecawa, las dos mujeres de Boca, se mueven por la choza. Los niños duermen en la hamaca.
- ¿Y la muerte, Quento?
- Cuando un auca muere su alma se posa en un comején.
- ¿Y no hay cielo?
- Sí. El cielo es el lugar donde vive el creador. Y para alcanzarlo es preciso que el espíritu del muerto salte, con mucha fuerza y valor, desde el comején.
- ¿No será esto una metáfora de la evolución humana?
Quento parece meditar:
- Quizás.
- Dime, ¿y los buenos? ¿No son los buenos los que alcanzan el cielo?
- No. No es un problema de bondad. Es un problema de valor.
En efecto, la Naturaleza no es buena ni mala. La Naturaleza, simplemente, es. Lo único que pide la naturaleza -y los aucas son Naturaleza- es valor para vivir.
- ¿Y los que no tienen valor?
- Los que no tienen valor para alcanzar el cielo se quedan para siempre en
comején.
Sí, los que no tienen valor se quedan para siempre bajo tierra, hechos simple termita.
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