INICIO
  Un viaje al Paleolítico
 
Para un mejor conocimiento de MI VIDA CON LOS AUCAS transcribimos a continuación el inicio de uno de los capítulos del libro.
    INICIO CAP. 3: UN PUEBLO SIN ORÍGENES NI CRONOLOGÍA

   El capitán Mora, que nunca se ha adentrado más allá de Tihueno, in-tenta encontrar el calvero que nos permitirá aterrizar en territorio auca. Yo miro por la pequeña ventanilla de la avioneta. Antes he hecho una pregunta a Quento y éste, en una extraña asociación de ideas, que no le agradezco, ha extendido su respuesta a otras consideraciones: "... y nunca sabes qué puede ocurrir. El ejemplo está que te pueden matar por cualquier cosa. Si estando allí enferma o muere alguno de ellos lo más probable es que crean que hemos sido nosotros quienes hemos llevado el espíritu que ha provocado la enfermedad. Y en este caso alguno de nosotros deberá morir. Es una simple cuestión de profilaxis animista. Y ya sabes que su forma de matar es enterrar viva a la víctima. Claro que también es posible que cuando lleguemos estén en guerra con otra tribu. En ese caso no habría a donde huir. ¡Y yo qué sé...!. Basta con que incumpliéramos un tabú. O, simplemente, que les dé por matarnos. Eso para ellos es un juego...".
El capitán Mora, que despegará inmediatamente después de que bajemos de la avioneta, nos recuerda que le hemos prometido fotografiarle junto a los aucas. Sabe que una foto posando con los aucas es todo un trofeo. Y espera que esos pocos segundos que esté en tierra... "¡No creo que vaya a morir un auca y me echen la culpa a mi!".
Yo, quizá para alejar las palabras de Quento, sigo con la mirada fija en la ventanilla. Contemplo absorto el increíble paisaje que se extiende bajo la avioneta. Es una selva sin límites, pavorosa en su grandeza y exuberancia. Y me pregunto una y otra vez cuando y por qué la eligieron los aucas como hábitat.