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LAS TIPIFICACIONES DE LOS CRIMINALES Y DELINCUENTES

José Carrasco y Ferrando es abogado, Doctor en Criminología, Licenciado en Medicina Tradicional China, ex profesor de las Universidades: Universidad de San Fernando, La Laguna, Tenerife (España); Universidad Simón Bolívar de Caracas (Venezuela); Universidad Nacional Española a Distancia (UNED); y del Instituto Universitario de Estudios Turísticos Santa Cruz de Tenerife (España). José Carrasco, entre otros títulos, es también Diplomado Especialista en Anatheóresis y acaba de publicar un muy valioso libro titulado La Ciencia de la Criminología y su Evolución, libro con carácter de utilidad universitaria en el que José Carrasco se refiere a Anatheóresis en términos de una posible utilidad de esta terapia en criminología. El ágora de los anatheorólogos se complace una vez más en recoger textos que, como el que sigue, tan notablemente enriquecen este apartado de la web.


La Criminología es una ciencia joven, que data desde 1871-1876, empírica y multidisciplinaria que estudia el fenómeno del crimen, de la víctima, del delincuente y del control social, En la actualidad el estudio de la Criminología es una especialización para muy diversas profesiones. Existen diversos modos de organizar las diferentes partes que componen la Criminología, según cada autor, pero hay que decir que se mire como se le mire, todas confluyen en el estudio científico y técnico como un objeto unitario.

Este libro, titulado "La Ciencia de la Criminología y su Evolución", es el resultado de un paciente y dedicado trabajo vocacional adquirido con el estudio y con los años de docencia en la universidad, en la investigación, y en el campo de las disciplinas criminológicas, penales, penitenciarias y político-criminales.

El presente manual está condicionado a las circunstancias históricas del tiempo y del espacio; y desde esa naturaleza concreta no se puede pretender contemplar toda la Ciencia de la Criminología como una interpretación absoluta. Siendo mi principal propósito el de poder instruir al profano en el conocimiento fundamental de la Criminología. Por lo tanto, para facilitar la labor me he permitido estructurar este libro en dos grandes partes, cuyos ámbitos, períodos y contenidos son los siguientes:

Una Parte General que va, desde Las Culturas más relevantes del período primitivo, como fueron: Egipto, India, China, Grecia, Roma, Edad Media y Moderna. Continuando con el Período Humanitario o de Las Luces, que contempla el origen de la moderna Ciencia del Derecho Penal y del Movimiento Reformista. Pasando por el Espíritu del Siglo XX, con sus factores distintivos e históricos. La Progresión del Derecho Penal Precientífico y Científico en España. Así como otras conocidas como Importantes Corrientes Criminológicas Precientíficas y Científicas en Europa: la construcción fisionómica; frenológica; psiquiátrica; antropológica y la estadística. Prosiguiendo así mismo con: La Escuela Clásica con sus figuras; La Escuela Positiva y sus representantes; Las Escuelas Eclécticas: la francesa, la italiana, la sociológica alemana, la defensa social, etc.; para concluir esta primer ámbito con Las Grandes Corrientes Contemporáneas: la Biológica; la Sociológica; la Psicoanalítica; la Psicomédica; la Europea; la Canadiense y la Norteamericana.

Y una segunda Parte Especial que, por ser la más específica, está dedicada exclusívamente a: La Criminalidad; El Crimen; El Criminal; La Criminología y sus Clases. La Función de la Criminología: La Función del Criminólogo y los Métodos de la Criminología. Los Factores Económicos: desarrollo económico de la criminalidad; nivel socioeconómico de los condenados; pobreza y criminalidad. Los Factores Culturales: criminalidad y grado de instrucción; la educación de los hijos; medios colectivos de difusión; la actividad y recreación; la delincuencia y creencias religiosas; el acoso escolar. La Familia: los hogares insuficientes; disociados; perturbaciones familiares y delincuencia; el divorcio. El Delito: como objeto de la Criminología; cambio en la concepción del delito; origen del delito; extensión, características y tendencias de la criminalidad: criminalidad convencional; crimen organizado y la criminalidad imprudente. El Delincuente: tipificaciones criminológicas; psicológicas; particularidades interiores y ambientales del delincuente; la tasa de la delincuencia. La Víctima: su concepto; efectos; en el sistema de control del delito; auxilio y movimientos de autodefensa, y la víctima en nuestro país. El Control Social: del delito como fin de la Criminología; el Control Informal: la familia, la escuela, el proceso laboral; el Control Formal: el policial, el judicial, la prisión; los Medios de comunicación de masas; teoría del control del delito; zonas de prevención: alcoholismo, corrupción y crimen organizado, la pornografía infantil, la enseñanza, condiciones económicas, población, sistema penal y toxicomanías. Disciplinas que Integran la Criminología: investigación criminológica; relaciones con otras ciencias; métodos de investigación. La Moderna Sociología Criminal: orientaciones plurifactoriales; la Escuela de Chicago; teorías ambientales; psicología comunitaria. Las Guías Sociológicas de la Criminalidad: teorías estructurales; de la subcultura del delincuente; del proceso social y del conflicto. Finalizando esta segunda parte con la Criminología Actual, que contempla: los Conflictos criminológicos y sus fundamentos de investigación. Las Enfermedades Crónicas: el desequilibrio psíquico; la psicosis alcohólica. Con el Proceso de Socialización: los medios de comunicación; el aprendizaje social; la cultura; organización social; el comportamiento colectivo y la marginación social. Y concluyendo este último apartado con las Teorías de la Terapia del Comportamiento: el modelado del comportamiento; psicoterapia del comportamiento; otras terapias alternativas auxiliares en fase de experimentación: la Sofrología; la Anatheóresis y la Medicina Tradicional China. Y con la Criminalística: su objeto; vinculación con la Criminología; la investigación criminal, etc.

Cabe decir que dentro del Tema XXVI de este libro, donde se contemplan las diversas Teorías de la Terapia del Comportamiento, podemos destacar, entre otras, las siguientes:

El Modelado del Comportamiento, supone elaborar sistemas de conducta operante, a través del refuerzo de respuestas parciales y graduales.

La Psicoterapia del Comportamiento, los conductistas aluden que todos los conflictos son considerados de tipo pedagógico en su propia naturaleza, y por lo tanto son únicamente modificados a través del aprendizaje activo y rápido en el tratamiento de una nueva conducta aprendida.

La Terapia Racional Emotiva, se viene aplicando a pacientes con el objeto de que vivan más relajadas y traten de controlar sus conflictos emocionales. Esta terapia se basa en revelar las creencias o filosofías que origina perturbación en el paciente, analizando como éstas contribuyen en los problemas emocionales de la persona que lo sufre. Y utiliza como herramientas: el papel que juegan los conocimientos al colisionar con el afecto y la conducta de la persona; la comprensión de las perturbaciones emocionales, la confianza, y la empatía entre el terapeuta-paciente.

Pues bien, entre estas terapias aplicadas en el campo penal-criminal, como criminólogo y anatheorólogo, creo sinceramente que la Terapia de la Anatheóresis, en fase experimental, podría llegar a encuadrarse dentro de la Criminología Clínica al estar estructurada con fines no solo prácticos, sino basada en el campo de la investigación, pudiendo ofrecer su método terapéutico, tal como lo hacen las ciencias como la Clínica Médica, la Psicología, la Sociología, etc. Como otra ciencia más auxiliar de la Criminología.

Esta terapia como ha demostrado su creador, Joaquín Grau, puede ser fácilmente contrastada con la práctica clínica anatheórica. Y ello se debe a que la anatheóresis "ahonda hasta alcanzar los más escondidos y dolorosos estratos de la psique, ya que esta técnica no es sólo una terapia, sino también y sobre todo una forma de percibir, otra forma de ser y de estar".

De esta manera, la técnica original de anatheóresis es el fruto de una investigación iniciada en el año 1960, y que se manifestó en los años ochenta cuando, su autor llegó a la evidencia de que utilizando determinados estados de conciencia distintos al de Vigilia, y una dialéctica apropiada a esos estados, era posible una Metodología Regresiva Altamente Terapéutica.

Sobre la diferencia que existe entre esta terapia y las otras ya experimentadas , comenta J. Grau que ya el prestigioso neurólogo Jean Martin Charcot, 1878, expuso que había distintos grados de hipnosis y que cada uno de ellos equivalía a una manera de percibir la realidad, y en consecuencia, de reaccionar frente a los estímulos. De modo que, prosigue el autor, es un problema diferencial de "gradación", pero la relajación es hipnosis, como hipnosis es también la sofronización; lo que las distingue es sólo el grado de profundidad hipnótica".

Sus investigaciones le llevaron a constatar que, "el ritmo 4 Hz., (de las ondas cerebrales) era la llave que abría la cámara acorazada del hemisferio cerebral derecho y permitía vivenciar (no visualizar) y diluir los daños acumulados a lo largo de la etapa de gestación, nacimiento y primeros años de vida de todo ser humano".

Esta clasificación nos lleva a dos formas distintas de procesar la información, y que corresponden, una al hemisferio cerebral derecho (HCD), y otra al hemisferio cerebral izquierdo (HCI). Así nuestro cerebro está escindido en dos y cada uno de esos dos hemisferios, o sea , de esos dos cerebros, es poco menos que un adversario para el otro: porque cada uno ve la "realidad" de muy distinta manera. Ignorando ambos que pertenecen a una misma y sola persona.

Según el Dr. David Servan Schreiber, Doctorado en Medicina por la Universidad de Laval de EE.UU., especialista en neurociencia cognitiva y neurobiología de las emociones, y que dirige el Laboratorio de Ciencias Neurocognitivas Clínicas de la Universidad de Pittsburg, comenta, entre otros, en su libro "Curación Emocional" que, "los sucesos más dolorosos que nos acontecen dejan una marca profunda en nuestro cerebro. El escáner por emisión de positrones (conocido como PET scan) permite registrar las reacciones del cerebro en estado de estrés postraumático, permitiendo visualizar las partes del cerebro que se hallan activadas o desactivadas durante ese estado". Y añade el autor que "el acceso a un recuerdo en el cerebro se lleva a cabo por analogía, ya que un recuerdo grabado en el cerebro puede ser estimulado a partir de sus constituyentes". O sea, que nuestra memoria tiene la propiedad de evocar un recuerdo entero a partir de una simple analogía. Sigue comentando el Dr. Servan que "Los trastornos emocionales son consecuencia de ciertas disfunciones del cerebro emocional (el derecho), fruto en muchas ocasiones de dolorosas experiencias vividas en el pasado. Y que para revertir esta situación es necesario reprogramar el cerebro emocional a partir de métodos y técnicas naturales". Lo aquí expuesto por el Dr. Servan concuerda con la terapia de J. Grau, quién dice que, "la analogía no define, pero lo que si hace es establecer correlaciones simbólicas. Porque las analogías tienen su lenguaje en las imágenes, símbolos y arquetipos. El sueño y la mitología forman parte de ese lenguaje. Y es por eso que puede establecerse una correlación holística afirmando que la parte es como el todo, que una gota de agua del Océano es como el Océano entero, que una imagen de Cristo puede llevarnos a la comprensión de Cristo vivo.... Y que todos nuestros daños se originan antes de los 7 hasta los 12 años, y que cuanto posteriormente nos enfermamos es sólo por una actualización de esos daños".

J. Grau, al poder utilizar las inducciones a ritmos Theta, pudo constatar que nuestros sufrimientos empiezan ya en el claustro materno. Y comenta que "si nefasto es un mal pecho, mucho peor es un mal útero". Afirmando que "toda Cartografía de daños suele tener su origen en el claustro materno. Hasta el punto de que un nacimiento es más traumático cuando más traumática ha sido su gestación. Y que la Biografía infantil (o sea desde el nacimiento hasta los 7 a 12 años) suele más potenciar traumas anteriores que generar nuevos traumas, y que luego alcanzada la adolescencia, los impactos emocionales no son ya traumáticos por sí mismos, lo son en función de que activan un daño originado en el transcurso de nuestra vida prenatal, natal y, en grado descendente de intensidad, desde el nacimiento hasta los 7 a 12 años. Si enfermamos pasados esos primeros años esto se debe a que todo Cúmulo traumático reprimido hasta esa edad (o sea, antes de que surjan en nosotros los ritmos cerebrales Beta maduros) es una Carga de profundidad patológica que, en un estado de latencia, espera (energezitándose más y más) el acto Analógico que le va a hacer estallar".

La experiencia anatheórica avala el hecho de que en los primeros meses de vida intra-uterina tanto el embrión como el feto, desde cualquier ángulo, tiene una gran capacidad para movilizar la focalización de su percepción, pudiendo vivenciar lo que ocurre en su interior materno, como también percibir lo que pasa en el exterior. Esta manera de percepción el autor la denomina "percepción extrauterina" (PEU), y comprende "vivenciar desde la conciencia global".Esta investigación está acreditada con la Terapia Anatheórica llevada a cabo por medio de la Inducción al Estado Regresivo Anatheórico (IERA) en pacientes que vivencian determinados hechos concretos, que nunca supieron, y que posteriormente pudieron comprobar que realmente ocurrieron en el pasado.

Las características básicas de nuestros cuatro primeros estadios de percepción (EP). O sea, la evolución de los procesos perceptivos desde el cigoto hasta los siete a doce años, que es el periodo en que se estructura toda nuestra topografía de daños, será el periodo al que tenemos que acceder para disolver todos esos daños , es decir, los Impactos Analógicos Traumáticos (IATS ), así como los Cúmulos Analógicos Traumáticos (CATS ).

Por lo expuesto cabe decir que, a efectos prácticos al aplicar la anatheóresis, el autor, cree adecuado incluir un estado intermedio entre: el que corresponde al preadolescente y el que corresponde al adulto. Concretamente: el correspondiente al período que va entre los siete a doce años y de los dieciocho a veintiuno, aproximadamente. Es aquí donde la personalidad adquiere sus rasgos definitivos y el Yo termina su estructuración de acuerdo con los cúmulos analógicos gratificantes y los analógicos traumáticos que haya acumulado en los estadios anteriores.

Y ya es en la fase adulta donde termina consolidándose la estructura sedimentada del Yo que nos acompañará en un proceso gradual de fosilización hasta la muerte.

J. Grau subraya que, si la conciencia posee identidad propia o es lo único real, como asevera la psicología moderna, y demás teorías científicas, entonces podríamos decir que los distintos estados de conciencia , que contempla en su método, pasarían a ser simples aspectos de esa sola realidad. De una realidad que es algo que nos trasciende, inaccesible para nosotros como tal realidad, pero que sí podemos percibir bajo distintos aspectos, que no son la realidad, según utilicemos una u otra forma de percepción.

Nuestra cultura de percepción Beta nos ha llevado al error de creer que la realidad del HCI es la única realidad. O sea, que las cosas son como las vemos, oímos, gustamos, olemos y sentimos en vigilia. Y vivimos con esa noción de la realidad. Por eso no entendemos la afirmación de que los sueños son una realidad tan real como la realidad de nuestro mundo de vigilia. Y nadie comprende tampoco que esas realidades, todas, cualquiera sea el estado de conciencia del que provengan de acuerdo con sus leyes, actúan con igual o parecida fuerza sobre nuestras vidas.

Debemos tener muy presente que nunca una proposición científica refleja un hecho real. O sea, nunca es verdadera, porque de ese hecho real tan sólo conocemos la imagen que nos llega según nuestro estado de conciencia. Es una imagen interna subjetiva. De hecho nuestro mundo externo sigue siendo el mundo interno en el que siempre hemos vivido. Lo único que hemos conseguido con los ritmos Beta es otra forma de mundo, que sigue siendo un mundo tan ilusorio como los anteriores mundos Alfa, Theta y Delta.

Así pues, no debemos menospreciar el mundo de la percepción simbólica, porque esos símbolos, aparte de establecer un diálogo real y profundo con nosotros, son aún más impactantes que los acontecimientos físicamente tangibles del mundo Beta.

Es realmente sorprendente lo que le ha pasado a la ciencia mecanicista, hasta hace poco incuestionable, para que hoy en día se vea intensamente cuestionada. A finales del siglo que hemos dejado atrás hubo constancia del descrédito de divisas como la psiquiatría y el psicoanálisis, así como de sus postulados y dogmas.

Los procesos cerebrales siguen siendo una incógnita casi total para la ciencia. Pero lo que si podemos afirmar, por su evidencia, es que un electroencefalógrafo registra los cuatro planos de frecuencia de ondas eléctricas cerebrales, que son constatados objetivamente, pero eso no quiere decir que los planos de conciencia sean sólo cuatro.

J. Grau manifiesta que la anatheóresis está avalada por un alto porcentaje de dolencias resueltas. Dolencias que, no hay que olvidar, han pasado antes y no han sido resueltas por la medicina convencional. Y añade que la anatheóresis está siendo respaldada por los últimos descubrimientos hechos por la neurociencia y por lo más reciente de la Sicología Transpersonal. Con la diferencia, respecto a las terapias tradicionales en las que se han utilizado drogas alucinógenas para obtener mejores resultados, es que a la Anatheóresis sólo le basta una Inducción (no conducción) al Estado Regresivo Anatheórico (IERA) a ritmos de onda Theta.

No hay auténticas enfermedades de adultos. Hay, sí, daños y sufrimientos, pero esos daños y sufrimientos no generarían graves patologías si no hubiera existido un cúmulo analógico traumático en la biografía oculta del adulto.

Por lo expuesto, si esta nueva terapia anatheorética, que se viene aplicando a nivel privado, en el ámbito de la salud con excelentes resultados , la pudiésemos aplicar en las tipificaciones psicológicas de los criminales y delincuentes, nos abriría la oportunidad de poder demostrar su eficacia en el campo de los diversos fenómenos criminógenos.


José Carrasco y Ferrando